lunes, 18 de septiembre de 2017

JAPON, abril 2017

Hoy es día 11 de abril, ya llevamos 3 días por estas lejanas tierras, lejanas no solo en kilómetros, de ellas nos separa toda una cultura milenaria, que por esa lejanía ha evolucionado por derroteros muy diferentes a los nuestros, será por eso que este viaje tiene un algo más que otros más cercanos.
Realmente comenzó hace mucho tiempo, cuando las historias que de aquí me llegaban por mail, cine, libros….me iban trayendo poco a poco, y por fin con una hermoso motivo, emprendimos este viaje.
Salimos via Barcelona, que tengo que decir que nos han tratado muy bien, y eso en estos tiempos no es poco, después de una más o menos larga espera en el aeropuerto de Paris, embarcamos rumbo a Osaka.
Nos acompañó una señora japonesa que viajaba en ventanilla y yo en pasillo, desde el segundo uno, fue la mejor embajadora de lo que viviríamos después, exquisita en el trato y amabilísima, que pena que esa gran barrera que es el idioma, no nos permitiera acercarnos un poco más. Resultó que después de comer se sintió indispuesta y no paraba de molestarnos para ir al baño, en 12 horas de vuelo da para todo, nos propuso cambiar su ventanilla por mi pasillo, y no con mucho agrado, cedí, de momento me contrario, pues ese pasillo lo tuve que pelear, no fue fácil conseguirlo, pero no se lo podía negar.
En un rato, superada la frustración me asomé por la ventana y allí empezó todo…qué espectáculo, ese ala imponente planeando como si nada por el espacio más infinito….que majestuosidad, que poder y que sencillez había en ese acto, podríamos decir la palabra : fluir, algo así era, eso tan fácil y tan difícil. En ese momento un pude estar más agradecida del cambio.
Las horas se sucedían, no podía ni quería dormir, quería ser consciente del espacio y el tiempo que estaba ocupando y ocurriendo, sé que no es algo que podré vivir demasiadas veces y quería sobre todo sentir el momento. En un rato se sumó el sol, ese astro rey que todo lo cambia, el poder más absoluto, que como todos los grandes apareció tímidamente entre nubes, marcando la luz y el color a su alrededor. El momento me traía pensamientos, serenos pensamientos, aquello de que encima de las nubes, ese espacio en el que ocurren las tormentas, las sombras y todo los claroscuros, está la luz, la calma y la verdad, si conseguimos aquietar esas nubes y crecer hasta ese punto, la absoluta verdad se nos manifiesta. Con este pensamiento enlazo con la puerta que me abrió como persona mi anterior viaje a oriente, me ha llevado por un camino que yo ya intuía y que ha sido de no retorno, zen, budismo..lo podría llamar de muchas maneras, lo cierto es que me acerco a una forma de ser y de ver el mundo decisiva en mi vida. Este viaje tenía que ocurrir, su poder transformador sobre mi y mi entorno ha sido muy poderoso, ha ido más allá de lo personal, trasciende al individuo como parte de la sociedad, y no he sabido de esta transformación hasta mi regreso, mis ojos son diferentes, veo  mi entorno podrido, esa es la palabra….penosamente evolucionado, y esto es así porque el choque social ha sido muy fuerte, creo haber conocido una sociedad superior, humanamente hablando.
Me planteo porque esto ha sido así, sin duda sus barreras como isla y un idioma tan diferente los ha mantenido puros en sus conceptos, pero hay algo más, será la religión, que no dicen practicar mucho por cierto…pero hay algo uniforme en el carácter de tantos millones de personas, que no hacen más que pensar en la suma de las partes, hacen el todo.. no solo es un conjunto, sino que es cada individuo los que hacen que sea posible.
Ahora estoy escribiendo desde el regreso, desde el conjunto….y lo visto ha sido hermoso e importante, pero en este momento lo que pesa y de lo que me sale hablar es de lo vivido, me quedo con el capital humano de Japón, con la gran mayoría….habrá excepciones sin duda, pero la mayoría manda y manda mucho y bien.
Podría hablar del templo sintoísta de Kioto, precioso sin duda, ese camino de palos, todos iguales y todos diferentes, con su propia leyenda, pero formando un conjunto imponente….así es Japón.
Si tengo que hablar de una maravilla es de los cerezos, por algún motivo florecieron en ese espacio de tiempo, se puede decir que nuestro viaje duró lo que dura la flor, ojo, que estoy diciéndolo todo aquí, efímero pero real, hermoso hasta el infinito, lo pudimos ver y disfrutar una semana 6 días, y se terminó, pero nos dejó el mensaje, pudimos ver como celebraban la naturaleza, Kio dijo que los orientales quieren convivir con la naturaleza y los occidentales queremos dominarla, y creo que tiene razón, nosotros la destruimos en gran medida y nos destruye, la naturaleza no se puede dominar, ellos se acercan y su dominio sólo la mejora, bonsáis, jardinería japonesa….a eso me refiero, la ordenan y la mejoran, pero la respetan y aprenden sus lecciones, apagón nuclear después de tsunami y desastre de Fukushima, pocos países podrían hacer algo tan drástico, aprendieron la lección y cambiaron la forma de gestionar su energía.
Ya que hablo de este hecho, aparece el respeto, todo lo que se habló de los japonese en ese momento es cierto, ni una imagen de dolor, era suyo y así lo vivieron en intimidad, las imágenes fueron de la destrucción material no personal….es tan hermoso hoy en día, donde la exhibición de la miseria humana es una tónica establecida, ellos no, respeto al dolor.
Tengo tanto que decir, que no creo lo pueda hacer de una forma ordenada, las ideas se agolpan….trataré.
Solo he encontrado un pero, y es el machismo, según nos contó Kio llega a todos los niveles y es aceptado sin más, si ellos lo ven bien, por algo será, yo solo tengo que decir que no veo el uso de las niñas muñecas como reclamo publicitario…son menores de edad y no sé si los padres lo ven bien, lo mismo la que no ve soy yo, y pasa algo parecido a lo que pasa con la geishas, es mi aquel…solo este.
Los roles masculino y  femenino están muy diferenciados, no hay igualdad, ni parecen buscarla, la igualdad está en la capacidad de trabajo, de respeto, lo demás son diferencias, benditas diferencias, paridad de sueldos, solo existe en el magisterio….son inteligentes o no? La fuerza en la educación. Como he disfrutado de ver a los niños uniformados ir al colegio, les he visto de excursión, por la calle con padres y sobretodo abuelas… en eso…. Niños felices respetando las normas desde chicos, comportándose en público, un niño en el metro fue reprendido por su madre, no ví lo que hizo el niño, pero si vi como la madre lo marcó y como el niño se controló, no creo que se oiga a menudo la frase de: “no puedo con el” si que pueden, mandan hasta donde mandan los padres y eso no es malo, educa, marca límites y se nota después los uniformes les duran toda la vida, los llevan en la adolescencia, marcando personalidades y caminos y en la primera juventud, cuando empiezan a trabajar llevan un precioso uniforme, visten de etiqueta, que respeto al trabajo, lo sitúan en lo más alto, digamos que se visten para trabajar como nosotros para ir de boda, pero en sencillo y elegante, este capitulo me encanta, ellos, y digo ellos y ellas porque no les puedo poner edad, distingo entre niños, jóvenes y ancianos…pues ellos, van de traje de chaqueta oscuro, camisa blanca, zapatos de piel negros y maletín sea el trabajo que sea…alucinante

Las chicas con falda, color neutro (negro, gris, blanca, beis), con largo hasta la rodilla, medias claras, gabardina camel y zapatos de salón casi siembre en color nude….con ese cuerpo que tienen, sin pecho, sin tripa, con unas pequeñas caderas y mucha cintura y la carne justa…no veas como lucen, la elegancia en persona…y eso para ir a trabajar, también llevan bolso y maletín. Durante la semana ríos y ríos de jóvenes así vestidos, caminando con determinación, respetando mil colas, y cumpliendo sobretodo con su obligación con la mayor de las humildades, dan sentido a esa palabra.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu relato. Soy Sara, suegra de JJ.
    Un abrazo

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  2. Gracias Sara, ni me acordaba de este blog, hace 2 años o más, pero me alegro que lo leas y que te guste, lo voy a retomas, he hecho otro viaje precioso y seguramente lo cuente, mil gracias y un abrazo

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