Hoy es día 11 de abril, ya llevamos 3
días por estas lejanas tierras, lejanas no solo en kilómetros, de ellas nos
separa toda una cultura milenaria, que por esa lejanía ha evolucionado por
derroteros muy diferentes a los nuestros, será por eso que este viaje tiene un
algo más que otros más cercanos.
Realmente comenzó hace mucho tiempo,
cuando las historias que de aquí me llegaban por mail, cine, libros….me iban
trayendo poco a poco, y por fin con una hermoso motivo, emprendimos este viaje.
Salimos via Barcelona, que tengo que
decir que nos han tratado muy bien, y eso en estos tiempos no es poco, después
de una más o menos larga espera en el aeropuerto de Paris, embarcamos rumbo a
Osaka.
Nos acompañó una señora japonesa que
viajaba en ventanilla y yo en pasillo, desde el segundo uno, fue la mejor
embajadora de lo que viviríamos después, exquisita en el trato y amabilísima,
que pena que esa gran barrera que es el idioma, no nos permitiera acercarnos un
poco más. Resultó que después de comer se sintió indispuesta y no paraba de
molestarnos para ir al baño, en 12 horas de vuelo da para todo, nos propuso
cambiar su ventanilla por mi pasillo, y no con mucho agrado, cedí, de momento
me contrario, pues ese pasillo lo tuve que pelear, no fue fácil conseguirlo,
pero no se lo podía negar.
En un rato, superada la frustración me
asomé por la ventana y allí empezó todo…qué espectáculo, ese ala imponente
planeando como si nada por el espacio más infinito….que majestuosidad, que
poder y que sencillez había en ese acto, podríamos decir la palabra : fluir,
algo así era, eso tan fácil y tan difícil. En ese momento un pude estar más
agradecida del cambio.
Las horas se sucedían, no podía ni quería
dormir, quería ser consciente del espacio y el tiempo que estaba ocupando y
ocurriendo, sé que no es algo que podré vivir demasiadas veces y quería sobre
todo sentir el momento. En un rato se sumó el sol, ese astro rey que todo lo
cambia, el poder más absoluto, que como todos los grandes apareció tímidamente
entre nubes, marcando la luz y el color a su alrededor. El momento me traía
pensamientos, serenos pensamientos, aquello de que encima de las nubes, ese
espacio en el que ocurren las tormentas, las sombras y todo los claroscuros,
está la luz, la calma y la verdad, si conseguimos aquietar esas nubes y crecer
hasta ese punto, la absoluta verdad se nos manifiesta. Con este pensamiento
enlazo con la puerta que me abrió como persona mi anterior viaje a oriente, me
ha llevado por un camino que yo ya intuía y que ha sido de no retorno, zen,
budismo..lo podría llamar de muchas maneras, lo cierto es que me acerco a una
forma de ser y de ver el mundo decisiva en mi vida. Este viaje
tenía que ocurrir, su poder transformador sobre mi y mi entorno ha sido muy
poderoso, ha ido más allá de lo personal, trasciende al individuo como parte
de la sociedad, y no he sabido de esta transformación hasta mi regreso, mis
ojos son diferentes, veo mi entorno
podrido, esa es la palabra….penosamente evolucionado, y esto es así porque el
choque social ha sido muy fuerte, creo haber conocido una sociedad superior,
humanamente hablando.
Me planteo porque esto ha sido así, sin
duda sus barreras como isla y un idioma tan diferente los ha mantenido puros en
sus conceptos, pero hay algo más, será la religión, que no dicen practicar
mucho por cierto…pero hay algo uniforme en el carácter de tantos millones de
personas, que no hacen más que pensar en la suma de las partes, hacen el todo..
no solo es un conjunto, sino que es cada individuo los que hacen que sea
posible.
Ahora estoy escribiendo desde el regreso,
desde el conjunto….y lo visto ha sido hermoso e importante, pero en este
momento lo que pesa y de lo que me sale hablar es de lo vivido, me quedo con el
capital humano de Japón, con la gran mayoría….habrá excepciones sin duda, pero
la mayoría manda y manda mucho y bien.
Podría hablar del templo sintoísta de
Kioto, precioso sin duda, ese camino de palos, todos iguales y todos
diferentes, con su propia leyenda, pero formando un conjunto imponente….así es
Japón.
Si tengo que hablar de una maravilla es
de los cerezos, por algún motivo florecieron en ese espacio de tiempo, se puede
decir que nuestro viaje duró lo que dura la flor, ojo, que estoy diciéndolo
todo aquí, efímero pero real, hermoso hasta el infinito, lo pudimos ver y
disfrutar una semana 6 días, y se terminó, pero nos dejó el mensaje, pudimos
ver como celebraban la naturaleza, Kio dijo que los orientales quieren convivir
con la naturaleza y los occidentales queremos dominarla, y creo que tiene
razón, nosotros la destruimos en gran medida y nos destruye, la naturaleza no
se puede dominar, ellos se acercan y su dominio sólo la mejora, bonsáis,
jardinería japonesa….a eso me refiero, la ordenan y la mejoran, pero la
respetan y aprenden sus lecciones, apagón nuclear después de tsunami y desastre
de Fukushima, pocos países podrían hacer algo tan drástico, aprendieron la
lección y cambiaron la forma de gestionar su energía.
Ya que hablo de este hecho, aparece el
respeto, todo lo que se habló de los japonese en ese momento es cierto, ni una
imagen de dolor, era suyo y así lo vivieron en intimidad, las imágenes fueron
de la destrucción material no personal….es tan hermoso hoy en día, donde la
exhibición de la miseria humana es una tónica establecida, ellos no, respeto al
dolor.
Tengo tanto que decir, que no creo lo
pueda hacer de una forma ordenada, las ideas se agolpan….trataré.
Solo he encontrado un pero, y es el
machismo, según nos contó Kio llega a todos los niveles y es aceptado sin más,
si ellos lo ven bien, por algo será, yo solo tengo que decir que no veo el uso
de las niñas muñecas como reclamo publicitario…son menores de edad y no sé si
los padres lo ven bien, lo mismo la que no ve soy yo, y pasa algo parecido a lo
que pasa con la geishas, es mi aquel…solo este.
Los roles masculino y femenino están muy diferenciados, no hay
igualdad, ni parecen buscarla, la igualdad está en la capacidad de trabajo, de
respeto, lo demás son diferencias, benditas diferencias, paridad de sueldos,
solo existe en el magisterio….son inteligentes o no? La fuerza en la educación.
Como he disfrutado de ver a los niños uniformados ir al colegio, les he visto
de excursión, por la calle con padres y sobretodo abuelas… en eso…. Niños
felices respetando las normas desde chicos, comportándose en público, un niño
en el metro fue reprendido por su madre, no ví lo que hizo el niño, pero si vi
como la madre lo marcó y como el niño se controló, no creo que se oiga a menudo
la frase de: “no puedo con el” si que pueden, mandan hasta donde mandan los
padres y eso no es malo, educa, marca límites y se nota después los uniformes
les duran toda la vida, los llevan en la adolescencia, marcando personalidades
y caminos y en la primera juventud, cuando empiezan a trabajar llevan un precioso
uniforme, visten de etiqueta, que respeto al trabajo, lo sitúan en lo más alto,
digamos que se visten para trabajar como nosotros para ir de boda, pero en
sencillo y elegante, este capitulo me encanta, ellos, y digo ellos y ellas
porque no les puedo poner edad, distingo entre niños, jóvenes y ancianos…pues
ellos, van de traje de chaqueta oscuro, camisa blanca, zapatos de piel negros y
maletín sea el trabajo que sea…alucinante
Las chicas con falda, color neutro
(negro, gris, blanca, beis), con largo hasta la rodilla, medias claras,
gabardina camel y zapatos de salón casi siembre en color nude….con ese cuerpo
que tienen, sin pecho, sin tripa, con unas pequeñas caderas y mucha cintura y
la carne justa…no veas como lucen, la elegancia en persona…y eso para ir a
trabajar, también llevan bolso y maletín. Durante la semana ríos y ríos de
jóvenes así vestidos, caminando con determinación, respetando mil colas, y
cumpliendo sobretodo con su obligación con la mayor de las humildades, dan
sentido a esa palabra.
Me ha encantado tu relato. Soy Sara, suegra de JJ.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias Sara, ni me acordaba de este blog, hace 2 años o más, pero me alegro que lo leas y que te guste, lo voy a retomas, he hecho otro viaje precioso y seguramente lo cuente, mil gracias y un abrazo
ResponderEliminar