lunes, 18 de septiembre de 2017

VIAJE A SALAMANCA, febrero 2017

La muy esperada Salamanca, nombre familiar donde los haya, me traslada a mi más tierna infancia, cuando pensaba que mi abuelo Salvador era de Salamanca, porque le decían Salvador el de Salamanca….solo  resultó ser un mote, del que nunca supe el origen, pero lo cierto es que ninguna de las pocas explicaciones me acerco a estos territorios.
En mi juventud y gracias a doña Elvira casi la amé, como amé todo lo que ella amó….
Y la vez que más cerca me he sentido ha sido gracias a Elena, uno de esos personajes maravillosos que se han paseado por mi vida gracias al trabajo. Llegamos el mismo día a Barráx….y desde el primer momento me atrapó su personalidad, su forma de decir y su verdad, un recuerdo estupendo.
Nos trajo unos hornazo….que cosa más buena…una torta con todo lujo de embutido, generosamente arropado por una empanada, con ella viajé, me mostro su tierra, su gente, aprendimos juntas a bordar con cintas y la sentí valiente, cuando con ese cochecillo que tenía recorria España de punta a punta en pocas horas……
Esa es mi Salamanca hasta hoy, a partir de hoy contaré la mia la que se mezcle con mi historia y permanezca en mi recuerdo para siempre.
El viaje como todos los viajes invernales, prometiendo lluvias, nieve, viento, y que en nuestro pequeño gran coche asumimos sin ninguna preocupación.
Una vez superado el hermoso paisaje nevado de Navacerrada, y echándose encima una estepa sobria y fría, he tenido a bien continuar con la lectura de la última joya literaria que ha caído en mis manos: “cartas a un joven poeta”, no se puede decir más y mejor, que maestria…..un buen compañero de viaje sin duda.
Ya llegando a Salamanca nos recibe un bonito día soleado, no esperaba menos…deseemos que se nos muestre al amor de esta luz, sería de agradecer en vísperas de san Valentin.
Llegamos al fin,  a nuestra casa en Salamanca, de todos los amigos que nos hemos echado en los últimos tiempos, los paradores no ocupan mal lugar, nos proporcionan experiencias únicas en marcos incomparables, ni un mal recuerdo….un buen amigo sin duda.
Este parador es de corte moderno y nueva construcción, cosa que de entrada llama la atención, porque será por edificios históricos y palacios en Salamanca, donde haberlo ubicado?…. Pero según nos han contado, los hosteleros se opusieron a que paradores se instalara en el centro, no sé si sabrían el gran favor que le estaban haciendo, la ubicación es extraordinaria, está situado enfrente de la ciudad, al cruzar el rio Tormes, donde parece que no hay nada, pero en alto, con buena vista y ofreciendo al viajero la mejor vista de la ciudad, tanto de día, como sobretodo de noche, solo desde allí se puede apreciar, no la tendriamos, de haber permitido que Paradores estuviera  en el casco viejo, Esto situa a salamanca junto con Toledo, Segovia, Oporto, alcala del jucar, hervas…en el grupo de ciudades con vistas.
Bueno pues la primera impresión lejos de decepcionar, ha sido sorprendente y muy agradable, que conjunto mas impresionante, perfectamente cuidada, el rio, el puente romano, ese color dorado de su piedra, que maravilla.
Pasear Salamanca es un regalo, cada rincón es un monumento, sus gentes muestran una apariencia sobria, elegante y con un cierto aire culto, Salamanca imprime carácter, su historia no deja indiferente a nadie, que no hará con sus nativos….
Los visitantes también ofrecen un perfil particular, predominan las personas jóvenes,  en busca de cultura e historia.
El primer paseo mañanero, nos da esa primera impresión alucinada, la universidad, la ranita, la casa de las conchas con su claustro y su biblioteca…..y como no la plaza, ahí no tengo palabras, tendré que recurrir a las fotos.
De regreso, como ya he dicho en el parador esté donde estés tienes la vista sobria y serena de la ciudad, y es algo que se agradece en el alma, no se puede dejar de mirar, la comida muy buena y las personas que nos rodeaban de todo tipo, una familia brasileña…dulce que dulce por favor….
Después de un breve y placentero descanso nos disponemos a disfrutar de una visita guiada por la ciudad con la que nuestro amigo el parador tiene el gusto de obsequiarnos, innumerables las historias que nos contó la guía, cada lugar lo adornaba con un dicho, hemos sabido el origen del “pendón desorejao”, de “estar en capilla”, “ser una manta”,  y tantos otros que ahora no recuerdo.
Supimos los secretos de la cueva, los milagros de sus muchos religiosos, y las mil y una historias de estudiantes, que estudiaban, ya lo creo que estudiaban….con todo esto nos movia la imaginación llevándonos a otros tiempo y acercándonos a otros personajes, como Blas el zapatero y el señor de Carvajal, que le dio una buena lección
Otro sitio muy bonito fue el palacio de la sal, al que también acompaña su particular historia de amoríos y venganzas.
Acabamos la visita en la plaza iluminada…..era más si cabe, que bonita, y por contar algo, está rodeada de medallones de reyes, literatos, personajes importantes, allí está, nuestros Juan CArlos y Sofia,  y ahí lo dejo, el rostro de Francisco Franco, historia al fin.
De regreso a casa, nos esperaba la vista iluminada de la ciudad….unica, cenamos como a nosotros nos gusta y disfrutamos de una increíble sobremesa en el salón de la catedral…hay que verlo, aquí tampoco tengo palabras, ni siquiera las fotos.
Descansamos, como solo se hace en casa de nuestros amigos y a pesar de que la mañana amenazaba lluvia, Salamanca otra vez fue benevolente y nos regalo unas horas calmadas para cumplir con la sorpresa más guardada y estupenda que nos faltaba.
La visita de las catedrales, primero la nueva, con audioguia, sin comentarios, solo digo que me ratificó en mi imposibilidad de entender cierto tipo de catolicismo….pero se abrieron las puertas de la vieja, que buena idea no derruirla….que tesoro, que maravilla, que sobriedad, que decoración….magnifica, la joya de la corona sin duda, allí está enterrado Mauro Rubio, obispo de Salamanca durante 20 años, y tio de mi buena amiga Pepi, me gustó ver su tumba.
 Que bonita esta pequeña catedral, que sencilla y que real, de lo mejor de Salamanca.

Ultimo sereno paseo y para casa, no sin antes parar en Guijuelo a por un poquito de jamón, para compartir con nuestros amores, ya casi es una tradición.

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