domingo, 22 de enero de 2017

FIN DE AÑO 2016/17

Fin de año 2016/17
Otro año que comienza y otro año que termina…..
Y como últimamente, nos disponemos a vivir este cambio lejos de nuestras entrañables tierras, esta vez nos dirigimos a Plasencia, de la que poco sé, cosa que no me preocupa, descubrir sitios es una actividad muy agradable.
Viaje fantasmagórico entre la niebla escarchada, se adivinaba un paisaje exquisito a la vez que efímero, ya que los rayos del sol, lo hicieron desaparecer.
Como ya es más que habitual la primera entrevistas con los lugares que visito no es buena, no pasa nada porque así todo mejora y eso es mejor que lo contrario.
Plasencia es demasiado pueblo, demasiado mezcla y demasiado contraste: grandes e imponentes monumentos, zonas descuidadas, con el letrero de “se vende o se alquila”, humedad, tiendas de todo tipo y entre sus gentes, la misma diversidad.
La mejor sorpresa, el alojamiento, esta vez no decepciona, agradezco sobremanera la posibilidad que ofrece Paradores de vivir en monumentos tan cargados de historia y con arquitecturas tan excepcionales, un castillo, un palacio, un convento, ¿de que otra forma podríamos los ciudadanos de a pie poder disfrutar estas experiencias únicas?, verdaderas inmersiones en la historia, cada rincón, cada cuadro, cada tapiz, los muebles hablan de un pasado y unos personajes desdibujados por el tiempo, pero que el hecho de estar aquí y con la ayuda de  google nos acercamos de forma invariable a ellos.
Es muy agradable pasear por todas las estancias, jardines, salones, casi se puede escuchar el susurrar de los muros, la frase “si los muros hablaran” aquí viene a mi mente de forma persistente, creo escuchar historias, vidas, y como no, pienso en lo inhóspito de estos lugares en invierno, cuando la climatización que disfrutamos ahora no existía.
El parador de Plasencia está ocupando el espacio del antiguo convento de san Vicente Ferrer, según cuenta la leyenda, los señores de aquél entonces, sufrieron la perdida de su hijo pequeño, y la madre imploró al santo por su hijo, el niño resucitó y como ofrenda mandó construir este convento.
El claustro es imponente, como casi todos, me atrevo a decir que no hay claustro feo, no lo hay. Lo circundan 2 plantas de galerías acristaladas, que constituyen unas estancias muy bien acondicionadas.
Destaco la ubicación del bar, lo atraviesa una imponente escalera de granito, que no se puede describir, a las fotos me remito. También hay una sala capitular con una encanto especial, llama la atención de todo el mundo, el refectorio, es el actual comedor, con su pozo interior, su pulpito…precioso.
Como buen convento, tiene silencio, tiene paz, es un espacio tranquilo, muchos pasillos están decorados con dibujos, que yo me atrevo a decir que tienen un toke femenino, veo a alguna novicia dibujándolos en algún patio.
Está muy bien situado, a pocos metros de la plaza mayor, es una plaza con mayúsculas, que nos ha recibido con un mercadillo lleno de puestos de fruta, flores, productos típicos…y con la vida que solo las plazas de los pueblos tiene.
Uno de los accesos culmina en la calle del sol, totalmente comercial, la milla de oro, estrecha y por lo tanto abarrotada, en estas frías fechas navideñas, este calor humano es de agradecer.
Vamos todos tan tapados que solo la ropa me da información de cada cual, hay personas de todo tipo, aparecen de nuevo imponentes abrigos de pelo que hace tiempo habían sido sustituidos impunemente por los plumas…pelo, plumas…. Nos abrigan los animales y poco que se lo agradecemos.
La comida en el restaurante u ofertorio ha sido correcta, lo que yo he tomado, me ha transmitido la sensación de haber sido elaborado tiempo atrás… pero el trato del personal es impecable, de una amabilidad sin excesos y correcta, se agradece mucho, la humanidad sigue siendo el mayor capital de los lugares, aportan vidas diferentes a cada sitio, el recuerdo sería distinto con otras personas y otro trato.
En el paseo de la tarde he visto el colegio, entrañable, solo el edificio me ha contado tantas cosas, he creido verlo lleno de niños, como todos los niños, pero diferentes, el crecer en un lugar tan monumental, tan visitado y con este clima húmedo, les hace diferentes y únicos, el huerto me ha encantado, con su invernadero, y mesas de trabajo o de merienda o no se de que más, hechas con viejos pupitres y pizarras viejas….. cuanta vida y cuantas historias…
Por la tarde hemos disfrutado nuevamente de nuestra casa en Plasencia, de su singularidad, pero el plato fuerte como casi siempre ha sido a última hora, la bodega del convento, transformada en zona de copas, preciosa, si las monjas la vieran…que estancia más acogedora, la decoración, el servicio, todo impecable, un rato para terminar el día la mar de confortable, no hay día malo con ese final.
Día 31 de diciembre
Feliz idea ha sido salir de excursión, hemos ido a Hervás, un pequeño gran pueblo en dirección a Salamanca, y no sé si la proximidad a Salamanca o lo que ha sido, pero que pueblo más interesante, la creatividad de sus habitantes se ponía de manifiesto a cada paso, lo más bonito ha sido la fuente chica, un entorno natural de un puente de piedra sobre un pequeño rio, nuevamente me tengo que remitir a las fotos, no tengo palabras.
En este pueblo tengo que decir que lo mejor está en la peor zona, me explico,  Toledo, Oporto, Alcalá del Jucar y Hervás, son pueblo que crecen en la margen de un rio, apiñados, formando un conjunto impresionante y este conjunto cobra todo su explendor cuando cruzas al otro lado del rio, que no es la parte más cuidada, ni la más antigua, ni la más edificada, pero sin embargo ofrece la mejor vista, la que no podrias ver de otra forma, entonces lo peor se convierte en lo mejor…..
Hoy ha pasado eso, el pueblo es precioso, lleno de rincones, con una judería de película, pero lo mas impresionante lo hemos visto al cruzar el rio y subir una cuesta….fotos.
Hay un museo de automóviles y motos antiguos, con una estética muy creativa, lo he visitado por fuera, parecía no haber nadie, pero mira a Hervás con atención, bajando nos han abordado dos lugareños que dicen que nos han visto cuando casi nos caemos al rio…y nos han invitado a entrar a su huerto para hacer fotos, muy amables, como todos los extremeños con los que nos hemos cruzado.
Recomendable también la hospedería del convento, donde tomamos café y visitamos su modesto pero precios claustro, lo dicho de los claustros.
Nuevamente en carretera, nos hemos acercado a un pueblo que en realidad no existe y por eso no estaba en las indicaciones de la autovía y ha sido un chico gasolinero, amigo de Iniesta quien nos ha encaminado certeramente, el GPS andaba ….
Sorpresa es poco, ha sido alucinante lo que nos esperaba al final de un penoso camino que parecía llevarnos a la Terrera y sin embargo ha terminado en un pequeño paraíso. Un embalse, el de Gabriel y Galán, y en lo alto: Granadilla
Un pueblo ya deshabitado, del siglo X construido todo de pizarra, amurallado, con un torreón impresionante y como anfitriona una cervatilla, mansa, cercana y hermosísima.
Lo hemos visitado con una cierta premura, sus calles nos han contado mil historias, las vistas del pantano preciosas, la plaza, la calle mayor… la subida al torreón…y la pena que he sentido a saber su historia: fue expropiado en el año 1960, porque al hacer el pantano las tierras de labor que lo abastecían y los accesos quedaban inundados, increíble un pueblo fundado por los musulmanes en el siglo x, hoy en día el sacrificado hubiera sido el pantano casi seguro…que gran pena que dos cosas tan hermosisimas no hayan podido convivir juntas, las cosas son así.
Ahora forma parte de un plan de restauración donde acuden estudiantes semanalmente a restaurarlo y vivirlo, algo se ha salvado, pero no puedo dejar de pensar en las personas que un día dejaron sus casas en un entorno así, imposible de sustituir…
Uno de los visitantes decía tener carnét de identidad de Granadilla… el sabrá.
Con emociones encontradas, volvemos a Plasencia a punto para la visita guiada que nos regalaba al parador a todos los que pasamos aquí la nochevieja.
La guía un 10, por lo que ha contado y por como lo ha contado, plato fuerte la catedral, de pensar que podía haber pasado por Plasencia sin conocer una historia tan impresionante y tan bien contada….. me ha llevado a tomar una decisión, intentaré por todos los medios y en base al respeto, acercarme a los sitios y a sus relatos, sin duda es imperdonable no hacerlo.
Dos catedrales unidas, o separadas, alucinante, hicieron una que respondia a las necesidades del momento y cuando Extremadura tuvo conquistadores y quería situarse en el tiempo y el espacio, Pizarro… decidieron hacer una gran catedral, que según avanzaba, la antigua se iba destruyendo…la nueva tiene la parte de la cruz de una catedral, y la vieja tiene las 3 naves, en un momento de crisis (bendita crisis) tuvieron que detener las obras, de una forma provisional pensaron entonces, pero afortunadamente se tomo conciencia de lo que se iba a destruir, estaban a las puertas del claustro y decidieron que las dos catedrales tenían que convivir……que historia más bonita y ver como están juntas es alucinante. Punto fuerte, fuertísimo de Plasencia, y con guía, no de otra forma, el tema lo merece y el que allí llegue también.
Nos disponemos a despedir el año, arregladicos, compartimos un coctel con un grupo de personas con las que de una forma no casual, compartimos este acontecimiento, detenidas en este día y en este lugar.
El entorno es determinante y este lo es mucho, el coctel lleno de glamour, como no podía ser de otra manera, la cena en el ofertorio, flojilla, me doy cuenta que lo que se supone una buena cena, no tiene nada de eso, mezcla, salsas, sabores y colores….mejorable o al menos desde mi punto de vista, creo que mi concepto de la alimentación está cambiando en serio, días así tomo conciencia de ello, ya veré como gestiono este tema.
Todo se ha animado con los gorros, que gorros… un trozo de papel albal de colores, metido en una prensa.. que risa por Dios, lo que me he reído de vernos y a partir de ahí el baile en el marco incomparable del bar, bajo la escalera volada…..que recuerdo más bonito y cuantas personas vienen con nosotros.
Genial el fin de año 2016, agradecida por haber vivido una experiencia tan bonita y enriquecedora, se va otra persona distinta a la que vino, pasé por aquí y cambie, gracias Plasencia